Maestra ejemplar de Sabana de la Mar resulta herida al intervenir en pelea escolar: un reflejo de la crisis de disciplina y educación familiar en las aulas dominicanas

La maestra herida durante una pelea escolar en Sabana de la Mar ha sido reconocida por la comunidad como una joven ejemplar, destacada por su dedicación, responsabilidad y compromiso con la educación. Su vocación, disciplina y trato respetuoso hacia sus estudiantes la han convertido en un referente positivo dentro del municipio.

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Halle Jackson

11/3/20253 min leer

Sabana de la Mar, Hato Mayor.
Una docente resultó herida este jueves durante una riña entre estudiantes en la Escuela Primaria Catarey, ubicada en el sector El Almendro de Sabana de la Mar. El incidente ha generado preocupación entre padres, maestros y autoridades, al tiempo que reaviva el debate sobre la seguridad en los centros educativos y el impacto del deterioro de la educación familiar en la conducta estudiantil.

El incidente

Según reportes de medios locales, la maestra intervino para detener una pelea entre dos alumnos dentro del plantel escolar. Durante el forcejeo, resultó herida y tuvo que ser trasladada a un centro médico privado, donde recibió atención inmediata. Su estado es estable.

Existen diferencias en las versiones publicadas por la prensa sobre la identidad exacta de la docente y la forma precisa en que fue lesionada. Algunas fuentes señalan que la maestra se llama Darlenys Cordero, de 32 años, profesora de inglés, y que la herida fue provocada por un arma blanca portada por uno de los estudiantes. Otras versiones indican que la profesora se llama Iris Arleny y que la lesión fue causada por un objeto lanzado durante la riña.

Aunque los detalles varían, todas las fuentes coinciden en que:

  • El hecho ocurrió en la Escuela Primaria Catarey.

  • La docente resultó herida mientras intervenía en una pelea estudiantil.

  • Fue atendida en un centro médico y se encuentra fuera de peligro.

Una maestra reconocida en su comunidad

Compañeros de trabajo y residentes de Sabana de la Mar describen a la maestra como una joven trabajadora, responsable y ejemplo de entrega profesional, cualidades que la han convertido en una figura apreciada en la comunidad.

Su dedicación y compromiso han generado muestras de solidaridad y preocupación entre padres y vecinos, quienes exigen mayores medidas de seguridad para proteger al personal docente.

Violencia escolar: un síntoma del deterioro familiar

Más allá del hecho puntual, el caso revela un problema estructural que se repite en muchos centros educativos del país: la disminución de la autoridad en el hogar y el debilitamiento de la educación familiar.

1. Falta de límites en el hogar

Muchos estudiantes llegan a las escuelas sin haber recibido en casa nociones claras de respeto, disciplina y consecuencias. Esto genera conductas impulsivas y violentas que recaen sobre los docentes, quienes terminan asumiendo roles que corresponden a los padres.

2. Descuido y ausencias parentales

El ritmo laboral, la falta de supervisión y la desconexión de algunos padres de la vida escolar de sus hijos provocan un vacío de control que se manifiesta en indisciplina, conflictos y agresiones dentro de los centros educativos.

3. Presión sobre el docente

Los maestros no solo enseñan: también median conflictos, protegen estudiantes, previenen peleas y, en casos como este, arriesgan su integridad física. La escuela ha sido convertida, de forma forzada, en un espacio donde los educadores deben suplir carencias sociales profundas.

4. Necesidad de acción institucional

El incidente demuestra la urgencia de fortalecer los protocolos de seguridad escolar, implementar controles efectivos sobre objetos prohibidos y establecer programas de orientación dirigidos tanto a estudiantes como a padres.

Lo que exige la comunidad

Padres, docentes y líderes comunitarios piden a las autoridades educativas:

  • Mayor seguridad en las escuelas.

  • Orientadores y psicólogos permanentes.

  • Consecuencias reales para comportamientos violentos.

  • Regulación de estudiantes con edades mayores al nivel correspondiente.

  • Programas de formación y apoyo para familias.

También solicitan que el Ministerio de Educación emita una versión oficial que unifique la información y establezca las medidas disciplinarias correspondientes.

Un llamado urgente

El incidente en la Escuela Primaria Catarey no es un hecho aislado: es la consecuencia de un sistema de valores debilitado en el hogar y de un entorno donde muchos niños crecen sin supervisión ni guía adecuada.

Mientras la familia no recupere su rol formativo, mientras los valores no vuelvan a enseñarse en la casa y mientras los maestros continúen desprotegidos, la violencia escolar seguirá repitiéndose.

La educación comienza en el hogar. La escuela solo la continúa. Y cuando esa base falla, quienes pagan el precio son los docentes, los estudiantes y la comunidad entera.